Yorkshire 2019, muchas luces y muchas sombras

Yorkshire 2019, muchas luces y muchas sombras

2 octubre 2019 Desactivado Por Eriz Fraile García

Los Mundiales de ciclismo de Yorkshire 2019 han sido, en resumidas cuentas, unos días de grandes contrastes. En el apartado deportivo, el nivel ha sido uno de los mejores del presente siglo. En el apartado organizativo, quizá estamos hablando de los Mundiales más desastrosos que se recuerdan en la historia reciente de este deporte. Por ello, los ‘mass media’ se han hecho eco de una vez por todas del ciclismo, aunque pocas veces se ha citado el nombre del ganador de la prueba en cuestión, por desgracia. En definitiva, aunque las chapuzas de los primeros días hicieran temer lo pero, puede que más de uno deje atrás Yorkshire con un buen sabor de boca.

El telón bajo un domingo, 22 de septiembre, con la novedosa crono por equipos mixta. La superioridad de Países Bajos eliminó cualquier atisbo de emoción en la lucha por el triunfo, que fue la puntilla final a una competición cuya primera edición en los Mundiales dejó que desear. Las carencias, por tanto, llegaron también en cuanto a la participación. Tan solo once combinados (de los cuales uno era el del World Cycling Centre) tomaron la salida y, salvo contadas excepciones, los grandes especialistas de la disciplina dejaron de lado este experimento. Con todo lo anterior en mente, no sería extraño ver como desaparece del programa en unos pocos años.

La tónica surrealista se mantuvo en las cronos individuales, que prácticamente dejaron una imagen curiosa en cada una de las competencias. En categoría junior, dos problemas no hicieron a Gareeva y Tiberi esquivar sendas medallas de oro, con especial mérito en caso del italiano, que tuvo que cambiar de bici nada más terminar la larga rampa de salida. Más extraño fue lo ocurrido con Gareeva, que inexplicablemente se saltó la última curva y se fue recta. Aún así, nada comparable a la incursión acuática del su23 masculino Price-Pejtersen, evitable si la organización hubiera parado una carrera llena de unas balsas más propias de un Mundial de Natación y donde su compatriota Bjerg demostró no tener rival.

En las pruebas ‘mayores’, las exhibiciones hicieron al aficionado olvidar el desastre organizativo previo, pero Rohan Dennis quiso ser protagonista al montar una cabra BMC sin ningún tipo de patrocinio y dejando atrás a su equipo. Días más tarde se sabría que su relación con Barhain-Merida había terminado, lo que le convierte en uno de los pocos casos en las que un campeón mundial lo hace sin tener equipo. De todos es sabido que el ‘aussie’ es de trato difícil, pero su capacidad de sobreponerse a una ruptura tan extraña es de remarcar. Como también es remarcable su doblaje a Primoz Roglic, que dejó también una imagen extraña al sprintar en paralelo a su rival en Harrogate.

Subidos ya en su bicis convencionales, Estados Unidos marcó el ritmo y destino de las pruebas junior de la mano de Jastrab y Simmons. En este punto toca una nueva pausa en forma de reprimenda a la UCI, que incomprensiblemente lapidó la prueba femenina de esta categoría con un insulso recorrido para la gran cita anual de las más pequeñas. No fue muy difícil de pasar por alto, pues las chapuzas de la UCI llegaron a su cúspide con la (justificada) expulsión de Nils Eekhoff, que significó ser desposeido de un título mundial sub23 que apenas le duró 15 minutos. ¿En serio el VAR de la UCI no es capaz de arbitrar mucho antes un clamoroso ‘trascoche’ ocurrido a 130 kilómetros de meta?

Empeñada en ser historia de estos Mundiales, la exhibición de la semana (con permiso de Dygert en la crono élite femenina) corrió a cargo de Annemiek van Vleuten, que sacó a relucir su #PeluchenPower como nunca antes. En una de las cabalgadas más largas que se recuerdan en los Mundiales, rodó un centenar de kilómetros en busca de la gloria. Una gloria que también aguardaba un día más tarde a un soberbio Mads Pedersen en el que se ha convertido (por ahora) en el climax de una gran generación danesa. A su favor, también conviene decir que ganó en una de las luchas por el ‘arcobaleno’ más activas del siglo, con un corte decisivo formado a 50 kilómetros de meta.

Y si el país escandinavo vive una época dorada, la selección española se fue de Yorkshire con un sabor amargo. Muy a pesar de cualquier aficionado patrio, los únicos destellos de luz los marcaron Juan Ayuso y Carlos Rodríguez en una carrera junior en la que hicieron lo que pudieron, plantando cara a los mejores pese a que la distancia se le haría larga hasta a un élite-sub23 habituado a correr en las pruebas nacionales. El colmo, por desgracia, llegó en la prueba élite masculina, donde los Izagirre (habituados al mal tiempo) salvaron los papeles de un combinado que perdió a la mitad de sus integrantes por el camino.


Imagen destacada: UCI

Sprint Final. Eriz Fraile (@FraileEriz).