Edoardo Bianchi, el hombre que dio vida a la pasión celeste (Capítulo III)

Edoardo Bianchi, el hombre que dio vida a la pasión celeste (Capítulo III)

12 abril 2020 Desactivado Por Virginia Barriuso Terradillos

Bianchi, mientras, prosperaba en la Italia de posguerra. Su negocio se había extendido a la fabricación de motocicletas y automóviles, pero nunca dejó de lado la bicicleta. En los años treinta destacó su alianza con Tullio Campagnolo y la incorporación de sus componentes e innovaciones técnicas. Una de las más relevantes fue el Cambio Corsa. Aquel sistema -que permitía cambiar de marchas en movimiento sin desmontar la rueda-, supuso una gran revolución en la época. Y para Edoardo, un gran impulso en sus ventas. Pero, a pocos meses de expirar la década, Italia, como tantos otros países, volvió a temblar con el comienzo de una nueva guerra.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Bianchi se vio forzado a paralizar la producción de bicis y a suministrar vehículos y material para el conflicto. Tal vez por azar, quizás por su importancia como proveedor del ejército, un ataque aéreo de los aliados redujo a escombros la más importante de sus factorías. Ocurrió en el verano de 1943. Tres años después un accidente de tráfico acabó con la vida de Edoardo. Aquello le privó de presenciar la reconstrucción de su imperio. Y de ser uno más de los tantos italianos que volvieron a soñar, a vivir y a sonreir tras la guerra gracias a una religión llamada ciclismo. Gracias a un dios –agnóstico- de nombre Fausto Coppi. Aquel hombre, Él, el Campionissimo, enfundado en su jersey celeste, provocó suspiros, encendió pasiones. Y reescribió el guion de una Italia joven y afligida y de un equipo, el Bianchi, que desde entonces, y para siempre, es historia. Leyenda.

Pero antes incluso de que Coppi naciera, muchos otros ciclistas habían vestido los colores del Bianchi y cabalgado sobre sus bicicletas. Y es que desde que emprendiera su negocio a finales del siglo XIX, Edoardo tuvo claro que las incipientes competiciones ciclistas que estaban popularizándose en aquel entonces le brindaban una excelente oportunidad de probar y perfeccionar sus invenciones y modelos.

El 25 de junio de 1899, en el velódromo de Vincennes (hoy conocido como velódromo Jacques-Anquetil), Gian Ferdinando Tomaselli conseguía la victoria en el Grand Prix de Paris. Aquel hombre fue el primer corredor italiano en imponerse en la entonces corta vida del prestigioso torneo. También fue la primera vez que una bicicleta Bianchi cruzaba en primera posición una línea de meta.


Imagen destacada:

Sprint Final. Virginia Barriuso (@Vicki_BT).